El otro día grabando bajo el agua me crucé con unas cuantas medusas y ctenóforos nadando tranquilamente entre la posidonia, y como siempre que subo un vídeo así a chenoaventuras, la pregunta se repite en los comentarios: "¿pero tú bañas tranquilamente ahí?". Pues sí, sin dudarlo. Y hoy te explico por qué, porque el miedo a las medusas tiene mucho más de mito que de realidad.
Puedes ver el vídeo original aquí, grabado a pulmón libre en un fondo lleno de vida.
¿Son peligrosas las medusas del Mediterráneo?
La gran mayoría, no. La medusa que más nos encontramos en nuestras costas es la medusa clavel (Pelagia noctiluca), esa bolita rosada translúcida con tentáculos largos que aparece en verano. Su picadura escuece, dan ganas de soltar una palabrota y puede dejar una marca roja durante un rato, pero rara vez pasa de ahí. Vamos, que duele más el susto que el picotazo en sí.
Lo que sí existe, aunque mucho menos habitual, son especies bastante más urticantes, como la carabela portuguesa. No es técnicamente una medusa (es una colonia de organismos), pero se le parece y su veneno es mucho más potente. Por suerte, en el Mediterráneo aparece de forma puntual, sobre todo cuando corrientes atlánticas la arrastran hacia el estrecho. Si alguna vez ves algo azulado con forma de bolsa flotando en la superficie con un flotador tipo "cresta", mejor no te acerques.
Así que la respuesta corta es: la inmensa mayoría de las medusas que te vas a encontrar nadando por aquí son molestas, no peligrosas. Y encima, si vas con cuidado y sabes identificarlas, el riesgo baja todavía más.
¿Qué hacer si te pica una medusa?
Si te "ha tocado la lotería" y te ha rozado un tentáculo, esto es lo que de verdad funciona:
- Sal del agua con calma y lava la zona con agua de mar (nunca con agua dulce, porque puede activar más células urticantes).
- Retira los restos de tentáculos con cuidado, sin frotar con la mano directamente ni con arena o una toalla.
- Olvídate del mito del vinagre o de que alguien te haga pis en la pierna: en el Mediterráneo no está recomendado y en algunos casos empeora la reacción.
- Si notas mucho dolor, hinchazón que no baja, mareo o dificultad para respirar, no te lo pienses y busca un centro de salud o al socorrista de la playa.
En el 99% de los casos, con lavar la zona y aplicar frío (sin hielo directo sobre la piel) la molestia se pasa sola en un rato.
¿Por qué cada vez vemos más medusas?
Esto también sale mucho en los comentarios: "es que antes no había tantas". Y en parte tienen razón. Varios estudios apuntan a que el aumento de la temperatura del agua y la sobrepesca están detrás de este boom de medusas en el Mediterráneo. El calor "activa" su reproducción, y al haber menos peces que se alimenten de ellas (o que compitan por su mismo alimento, el plancton), las poblaciones crecen más de la cuenta. Así que, nos guste o no, cada vez es más habitual encontrártelas de cara si te metes en el mar en pleno verano.
¿Cuándo hay más medusas (y cuándo casi no verás ninguna)?
Si quieres reducir las posibilidades de un encontronazo, el dato clave es la temperatura del agua: las medusas proliferan sobre todo entre julio y septiembre, cuando el mar supera los 24 grados, con agosto normalmente como el mes más intenso. Fuera de esas fechas, en primavera o ya entrado el otoño, es mucho más raro toparse con ellas en cantidad.
Dentro del día también influye la hora: son fotosensibles, así que tienden a estar más cerca de la superficie a primera hora de la mañana y al atardecer, y bajan más profundo cuando el sol pega fuerte al mediodía. Si vas a hacer snorkel, esto te puede servir para elegir mejor el momento.
Un truco más: antes de meterte en una playa que no conoces, échale un ojo a las banderas o avisos de medusas que ponen muchos ayuntamientos y socorristas en temporada alta. Cuestión de segundos y te ahorras sorpresas.
Consejos si vas a nadar o hacer snorkel entre medusas
- Usa gafas de careta y, si puedes, un traje de neopreno fino o una camiseta de baño con manga: la piel cubierta apenas nota el roce de los tentáculos.
- Nada con calma y sin manotazos bruscos; las medusas no te persiguen, simplemente van a la deriva.
- Si ves una cerca, dale espacio y rodéala en vez de intentar esquivarla en el último segundo.
- Mantén la calma. La mayoría de las picaduras "grandes" ocurren por el movimiento brusco de alguien que se asusta y golpea la medusa sin querer.
Mi opinión después de grabar bajo el agua tantas veces
Al final, las medusas son parte del ecosistema marino, tan protagonistas del Mediterráneo como la posidonia o los peces que salen en el vídeo. Entiendo perfectamente el respeto que dan a simple vista, pero una vez que conoces un poco cómo funcionan, dejan de dar tanto miedo y hasta se disfrutan viéndolas moverse con esa elegancia tan suya.
Así que la próxima vez que veas una medusa nadando cerca, no salgas corriendo del agua: obsérvala, dale su espacio y disfruta del espectáculo. El mar es suyo tanto como nuestro.
Si te ha gustado esta forma de contar las aventuras, sígueme en Instagram como @chenoaventuras y échale un vistazo al resto del blog para más rincones, bichos marinos y planes por España.
